Esta foto… es cruda, honesta y un poco aterradora, lo sé. Así es como me veo ahora, por fuera, después de tanta lucha. Un poco hinchada, con marcas moradas que cuentan historias de tratamientos intensos, y este cansancio que parece haberse convertido en mi compañero. ¿Y este pulgar hacia arriba?

siento que yo también necesito protección.

Por dentro, tengo miedo.

No solo un poco de miedo, sino un miedo profundo y silencioso. Ese tipo de miedo que se instala en el pecho y no se va. Ese que dificulta conciliar el sueño. Cada vez que cierro los ojos, mi mente empieza a hacerse preguntas.

¿Qué pasará mañana? ¿

Saldrá bien la cirugía? ¿

Despertaré igual? ¿

Despertaré siquiera?

Estos pensamientos vuelven una y otra vez, como olas que no cesan. Intento mantener la calma. Me recuerdo a mí misma que los médicos son