Esta foto… es cruda, honesta y un poco aterradora, lo sé. Así es como me veo ahora, por fuera, después de tanta lucha. Un poco hinchada, con marcas moradas que cuentan historias de tratamientos intensos, y este cansancio que parece haberse convertido en mi compañero. ¿Y este pulgar hacia arriba?

buenos, que ya han pasado por esto muchas veces. Me recuerdo a mí misma que ya he sobrevivido a mucho. Pero aun así… el miedo encuentra la manera de volver.

Esta noche se me hace más larga que ninguna otra que haya vivido. El reloj avanza lentamente, casi como si el tiempo mismo comprendiera lo que estoy pasando. Cada minuto se siente como una hora. El silencio en la habitación es ensordecedor, lleno de pensamientos de los que no puedo escapar.

Pero en este silencio, también pienso en las personas