1990».
Mi madre miró la fotografía.
Y su rostro perdió todo el color.
—No puede ser —susurró.
—¿Qué pasa, mamá?
Ella levantó los ojos llenos de lágrimas.
—Rafael Ortega era el hombre al que su padre fue a buscar la noche del accidente.
CAPÍTULO 3. EL HOMBRE QUE DESAPARECIÓ AQUELLA NOCHE
Nos sentamos alrededor de la mesa.
Mamá permaneció varios minutos en silencio.
Finalmente comenzó a hablar.
—Su padre nunca me contó exactamente qué ocurrió aquella tarde.
—¿Cómo que nunca te contó? —preguntó Lucía.
—Siempre dijo que había perdido el