que soñabas con conocer el mar?
Me dijiste que querías sentarte frente al océano, quitarte los zapatos y sentir la arena entre los dedos.v
Yo te prometí que algún día te llevaría.
Pero después ocurrió el accidente.
Y entre hospitales, medicinas, cuentas y responsabilidades, aquel sueño quedó olvidado.
Al menos eso creías tú.
Yo nunca lo olvidé».
Mamá dejó escapar un sollozo.
—Gabriel…
La carta continuaba.
«Dentro de esta caja encontrarás los documentos de una cuenta que abrí para ti.
No es una fortuna.
Pero es suficiente para que