puedas hacer ese viaje con nuestros hijos y disfrutarlo sin preocuparte por el dinero.
Quiero que conozcas el mar, mi ángel.
Quiero que camines por la playa.
Que veas un amanecer sobre el agua.
Que comas lo que se te antoje.
Y que, por una vez, pienses solamente en ti.
Durante tantos años cuidaste de mí y de nuestros hijos.
Ahora quiero que aprendas a dejarte cuidar.
Pero hay algo todavía más importante que necesito decirte.v
No me debes nada.
Nunca me debiste nada.
No desperdiciaste tu juventud conmigo.