algo que aprendí después del accidente, es que la vida no se mide solamente por los años que tenemos.
Se mide por el amor que somos capaces de dar y recibir.
Gracias por quedarte, mi ángel.
Gracias por elegirme todos los días.
Si existiera otra vida, volvería a buscarte.
Y volvería a enamorarme de ti.
Con todo mi amor,
Tu Gabriel».
Cuando mamá terminó de leer, nadie habló.
Lucía lloraba abrazada a Andrés.
Yo miraba la fotografía de nuestros padres cuando eran jóvenes.
Y mamá sostenía la carta contra su