MI MAMÁ SE NEGÓ A ABANDONAR A MI PAPÁ CUANDO QUEDÓ EN SILLA DE RUEDAS Y LOS MÉDICOS LE DIERON SOLO 10 AÑOS DE VIDA. SOBREVIVIÓ 35 AÑOS MÁS… PERO DESPUÉS DE SU MUERTE ENCONTRAMOS UNA CARTA QUE LE HABÍA OCULTADO: «MI ÁNGEL, PERDÓNAME POR GUARDARTE ESTE SECRETO…»

Desde aquel día, papá dejó de llamarla Elena.

Comenzó a decirle:

«Mi ángel».

—Buenos días, mi ángel.

—Gracias, mi ángel.

—Te amo, mi ángel.

Así la llamó durante el resto de su vida.

Mi madre trabajaba cosiendo ropa para ayudar con los gastos.

Papá aprendió a reparar pequeños aparatos electrónicos desde su silla de ruedas.

Juntos lograron mantener nuestra casa.

Los años pasaron.

Contra muchas expectativas médicas, papá siguió viviendo.

Cuando yo tenía cuatro años nació mi hermana Lucía.

Tres años después llegó nuestro hermano menor, Andrés.

Los médicos habían