información médica puedo conocer.
Su voz cambió.
—Tiene razón.
Veinte minutos después estaba nuevamente en su consulta.
Fui sola.
La doctora giró el monitor hacia mí.
—Los gemelos continúan desarrollándose. Pero encontramos algo que necesitamos estudiar con más detalle.
Sentí que las uñas se me clavaban en las palmas.
—¿Están enfermos?
—Todavía no podemos afirmar eso.
Entonces explicó que uno de los estudios había mostrado un hallazgo que justificaba pruebas adicionales y seguimiento especializado. Por mi edad y antecedentes, el embarazo ya requería especial vigilancia.
Pero Daniel había escuchado una