por la que había abandonado a Claire durante el nacimiento de nuestros hijos podía haber estado aprovechándose de mí de una manera que jamás imaginé.
Pero cuando Thomas me mostró otro documento, el mundo pareció detenerse.
Era una autorización de acceso a determinados archivos corporativos.
La solicitud había sido presentada utilizando las credenciales de mi asistente Rebecca.
—¿Rebecca? —susurré.
Thomas asintió.
—Necesitamos determinar si sus credenciales fueron utilizadas con o sin su conocimiento.
Llamé inmediatamente a Rebecca.
Llegó veinte minutos después.
Cuando vio los documentos, palideció.
—Señor Knox, yo nunca