Ana respiró profundamente antes de desplegar la vieja carta.
El papel estaba amarillento y quebradizo.
La tinta apenas conservaba su color.
Comenzó a leer en voz baja.
“A quien encuentre este lugar:”
“Si estás leyendo estas palabras, significa que esta casa ha sobrevivido más tiempo que yo.”
Sus manos empezaron a temblar.
“Mi nombre es Esteban Morales. Durante la guerra escondí aquí todo lo que mi familia pudo salvar. Oro, joyas, dinero y los títulos de unas tierras que jamás recuperamos.”
Ana levantó la vista hacia el pequeño escondite.
Todo