PARTE 2 — EL SECRETO DE LA CORONA

—¿De qué?

—De que todos la admiraran más que a mí.

Aquella confesión me dolió más de lo que esperaba.

Durante toda nuestra infancia había intentado proteger a Rachel.

Cuando nuestros padres atravesaron dificultades económicas, trabajé durante los veranos para ayudar con sus estudios.

Cuando se mudó a Nueva York, pagué parte de su alquiler.

Cuando perdió su primer empleo, fui yo quien respondió a sus llamadas de madrugada.

Y ahora descubría que mi hermana no me había excluido porque sintiera vergüenza de mí.

Me había excluido porque temía que