personales. Los recibos de supuestas entregas en efectivo tenían formatos idénticos y fechas incompatibles con los registros médicos.
Esteban insistió en que yo había autorizado las operaciones. No lo negué.
—Firmé sin revisar y abandoné mis responsabilidades —dije—. Eso es mío. Pero no te autoricé a falsificar la firma de Inés ni a desviar el dinero de Mateo.
Clara reprodujo unos segundos del mensaje del hospital. Inés me pedía que fuera a ver al niño. Esteban miró hacia la ventana. Los registros vinculaban su cuenta administrativa con los filtros de