llamadas. El notario ordenó conservar copias y remitir las irregularidades para revisión. Confirmé que había presentado una denuncia y pedido una auditoría.
Inés sacó de su bolso el comprobante del anillo empeñado y lo dejó frente a Esteban.
—Con esto compré los medicamentos de mi hijo mientras usted cobraba dinero que era para él. No quiero otra explicación. Quiero que conste que nunca vendí mi casa ni recibí esa compensación.
Esteban la acusó de aprovecharse de mi culpa. Inés se puso de pie sin alzar la voz: había aceptado cantidades