mí.
Me dolió, pero no intenté negociar. Ella no me debía una segunda oportunidad como pareja. Yo debía demostrar, sin exigir recompensa, que podía cumplir como padre.
Los peritos confirmaron las firmas falsas y el desvío del dinero. Una exempleada de una empresa ligada a Esteban admitió que le pagaron para hacerse pasar por representante de Inés. Meses después, la venta quedó anulada y la casa fue reconocida legalmente a favor de Inés y Mateo. Esteban enfrentó consecuencias penales y económicas. Yo declaré que había firmado poderes sin supervisarlos ni