recibos de depósitos pequeños: 500 pesos, luego 300, después meses sin nada. Algunas veces llegaban 700 pesos con una nota de la oficina de Esteban diciendo que había retenciones o problemas de liquidez. Ella creyó al principio que mi empresa atravesaba dificultades. Cuando reclamó, le advirtieron que los pagos podían reducirse todavía más si seguía causando problemas.
—Te llamé hasta que me cansé de escuchar que estabas ocupado —dijo—. Llamé a tu despacho, a tu asistente y a Esteban. Siempre había una reunión, un viaje o una promesa de que