a decidir qué verdades pueden salir de esta casa.
Mi padre apretó los labios.
—No sabes lo que estás haciendo. Hay cosas que es mejor dejar enterradas.
—Eso mismo dijiste hace diez años, papá. Y mira todo lo que perdimos por tu silencio.
Owen miró a su abuela.
—Señora… ¿usted es mi abuela?
Diane se llevó ambas manos al pecho. Después se arrodilló lentamente frente a él.
—Sí, cariño. Soy tu abuela. Y siento muchísimo no haberte conocido antes.
Owen la observó durante unos segundos.
—¿Por qué nunca viniste a