sin tener pruebas suficientes.
Me pidió que, si algo llegaba a sucederle, guardara la carpeta azul y buscara a una periodista llamada Margaret Ellis.
Yo me reí nerviosamente.
—¿Por qué hablas como si fueras a desaparecer?
Daniel me tomó las manos.
—Porque hay personas que prefieren proteger su dinero antes que reconocer sus errores.
No sabía que aquella sería una de las últimas conversaciones tranquilas que tendríamos.
La noticia que cambió nuestras vidas
Dos meses después descubrí que estaba embarazada.
Daniel fue la primera persona a quien se lo conté.