Después escuché un ruido metálico y varias voces que hablaban al fondo.
—Te amo —dijo él.
La llamada terminó.
Intenté devolverla inmediatamente, pero no respondió.
Aquella noche recibí una llamada de un número desconocido.
Una mujer me informó que había ocurrido un accidente en la fábrica.
Daniel estaba muerto.
Según la primera versión oficial, había sufrido un accidente mientras inspeccionaba una máquina industrial.
Recuerdo haberme sentado en el suelo de mi habitación, incapaz de comprender las palabras que acababa de escuchar.
No podía respirar.
No podía llorar.
Solo repetía su