a una entrevista supervisada con Vera y Violeta. Las habían dejado juntas en un espacio de resguardo. Vera me mostró un dibujo: 3 niñas tomadas de la mano frente a una casa amarilla.
—Mara dice que somos 3 hermanas —murmuró—. Pero también dice que no debemos contarle a la abuela Ofelia dónde vivimos.
La sangre me golpeó las sienes.
—¿Conocen a Ofelia?
Vera asintió.
—Una vez llegó con un señor de bata. La tía cerró la puerta y nos escondió debajo de la cama.
Antes de que pudiera preguntar más,