primera vez desde que lo conocía, no tenía ninguna respuesta preparada.
Parte 3
—Yo solo estaba tratando de ayudar a mis padres —dijo Diego.
No gritó.
Ya no.
Su voz sonaba cansada.
—Entonces explícame por qué necesitabas usar mi casa como garantía.
Teresa lo miró desde el pasillo.
—Diego, tú dijiste que Valeria iba a poner la propiedad a nombre de ambos.
Él apretó los labios.
Rogelio dio un paso hacia su hijo.
—¿Tenías permiso para prometernos esta casa?
Silencio.
Aquella fue la respuesta más clara que recibí en todo