un préstamo importante meses atrás.
En la solicitud aparecía mi casa como posible garantía.
El banco no lo había autorizado porque las escrituras no estaban a su nombre.
Pero había fotografías de mi propiedad.
Recibos de servicios.
Copias de documentación.
Y una nota que decía que estaba “en proceso la regularización del régimen de propiedad matrimonial”.
Sentí frío.
—¿Qué significa eso?
Andrea cerró lentamente la carpeta.
—Significa que tenemos que revisar exactamente qué estaba intentando hacer Diego con tu casa.
Miré hacia la puerta.
Él seguía allí.
Pálido.
Y por