lugar ya le perteneciera.
Derek puso una gruesa carpeta color manila sobre la mesa.
—Quiero un divorcio rápido.
Abrí la carpeta.
Había documentos sobre la casa, manutención, custodia y una futura prueba de ADN.
—Cuando nazca el bebé, quiero una prueba de paternidad ordenada por un juez —dijo.
Lo miré fijamente.
—¿Y si es tuyo?
Derek soltó una pequeña risa.
—No puede ser mío.
Jessica bajó la mirada.
Aquello me dolió más que cualquier palabra.
Cerré la carpeta.
—No voy a firmar nada hoy.
—Sarah…
—No.
Me levanté y me