Volví antes de tiempo y encontré a una niña de 3 años lavando mi camisa. ‘Mamá está enferma, pero no podemos perder el trabajo’, me dijo. Iba a llevarla con su madre cuando empezó a tararear la canción que la mía cantaba antes de morir , hace 27 años. Entonces la niña dijo algo que ningún extraño podía saber kara.

—Yo lo llamé.

—¿Lo metiste en la casa?

—Pensé que podía convencer a Beatriz de que todo estaba bajo control.

Solté una risa sin humor.

—Querías asustarla.

Ramiro no lo negó.

Mi madre se negó a entregar los documentos.

Le dijo a mi padre que, si seguían ocultando todo, tomaría conmigo algunas cosas y se iría de la casa hasta que él estuviera dispuesto a decir la verdad.

Ese detalle me destrozó.

Mi madre pensaba llevarme con ella.

Nunca lo supe.

—¿Qué pasó después?

—Rocha bloqueó la puerta del estudio.