Beatriz fue buena conmigo. No le debe nada a Adrián porque nosotros guardamos demasiado tiempo la verdad. Si Sofía conoce esta canción, que sea porque ahora pertenece a todos.”
Hubo una pausa.
Y Marta dijo una última frase:
“Las canciones son mejores que los secretos.”
Lucía lloró.
Yo también.
Pero por primera vez no había encontrado otra herida escondida.
Había encontrado permiso para dejar de vivir dentro de una.
Los meses siguientes cambiaron nuestra casa.
También cambiaron a Lucía.
Un día puso un sobre sobre mi escritorio.
—Renuncio.
—¿Qué?
—Quiero