café se detuvo a medio camino de mi boca.
—Tú también miraste —le dije a papá.
No respondió.
“Estuvo en ese ordenador hasta la una de la madrugada”, dijo mamá.
—No entendí lo que querían decir —dijo papá en voz baja.
En esa frase había preguntas que él no sabía cómo formular.
“Algunas de ellas significan que estuve en lugares que no eran muy agradables”, dije.
Apretó la mandíbula. —El de la estrella…
“No.”
Se detuvo inmediatamente.
Suavicé mi voz. “Todavía no.”
Él asintió. “De acuerdo.”
Comimos un rato sin