estábamos construyendo juntos, él había aprendido a tratar el acceso a mi familia como una cuenta personal.
—¿Desde cuándo?
—Los primeros movimientos sospechosos aparecen hace casi cinco años.
Cinco.
La aventura con Vanessa llevaba menos de uno.
No era ella.
Nunca había sido ella.
Vanessa no había corrompido a mi esposo.
Simplemente había llegado cuando él ya se sentía dueño de todo.
—No robé nada —dijo Ethan.
Su voz recuperó firmeza.
—Los gastos estaban relacionados con mis empresas.
Noah lanzó una carpeta sobre la mesa.
—Entonces explícame Blue Harbor.
—Consultoría.