De niña acompañaba a su padre a las obras. Él guardaba los recibos dentro de bolsas transparentes para que no se mancharan de cemento y pagaba primero a sus trabajadores. Cuando ella eligió estudiar Derecho, Esteban le compró un código usado y escribió su nombre en la primera página. Adriana todavía conservaba aquel libro. A veces lo abría buscando las notas del margen; otras, solamente para ver la letra que ya no iba a encontrar en ningún papel nuevo.
Ahora abrió la carpeta cuando Lorena se lo indicó. Las copias