Parte 2: El nacimiento de una nueva era

ilusión óptica que pudiera borrar aquella pesadilla en plena vigilia. Pero el parecido era asombroso, irrefutable, matemáticamente cruel. Tenían su barbilla firme, su mirada penetrante, la misma forma de mantenerse un poco apartados antes de observar el mundo con curiosidad.

La prometida de Marcus —cuyo vestido rojo intenso parecía ahora casi fuera de lugar en medio de aquel naufragio emocional— dio un paso atrás. Lo miró con el ceño fruncido, esperando una explicación que no llegaba.
—Marcus, ¿qué significa esto? —preguntó, su voz atravesando el silencio plomizo con una nitidez