como si tuviera delante a una desconocida.
—Ellos nunca fueron una amenaza para nuestra fortuna. Eran tus nietos.
—Esa mujer jamás habría encajado en nuestra familia.
—Era mi esposa.
—Una profesora de instituto que no comprendía el mundo en el que tú vivías.
Preston sacó la fotografía de los bebés prematuros y la dejó sobre la mesa.
—Míralos.
Constance apartó los ojos.
—Mamá, míralos. Por favor.
Finalmente, lo hizo.
Preston señaló a Eli.
—Este es tu nieto. Pasó semanas dentro de una incubadora. Naomi permanecía sentada a su lado mientras