EL NOMBRE QUE NUNCA ME DIERON KARA

el equipo de voleibol.

Cuando la seleccionaron para un programa de liderazgo durante el verano y yo pasé las vacaciones haciendo puzles en la mesa de la cocina.

Ser del montón siempre había sido una expresión habitual en nuestra casa.

Pero hasta aquel momento no había comprendido el poder que mi padre le había dado a esas palabras.

—No vamos a sacrificar un futuro prometedor por uno mediocre —sentenció.

Mi madre asintió ligeramente.

Y, de alguna manera, aquel pequeño movimiento me dolió más que cualquier otra cosa.

La miré.

—Yo