Conmoción en la fiesta de la empresa, compromiso con la hermanastra y adquisición del 90 por ciento de las acciones.

y comenzó a desgarrar los análisis de sangre, las ecografías y los planes de medicación, arrojando los pedazos al suelo como si fueran basura.

—Utilizas estos papelitos igual que como usas tus lágrimas de cocodrilo: para manipular —siseó con puro veneno—. Pero a mí no me vas a ver la cara de estúpida.

Ciega de impotencia, le alcancé a sujetar el antebrazo para que no rompiera la última copia del ultrasonido.

La respuesta de Sandra fue salvaje, desmedida, inhumana.

Levantó la mano derecha y me cruzó la cara con una