Fui a regañar a mi hija por «malgastar» mi dinero y descubrí que la registraron como pobre: un recibo bancario destapó la trampa

no había entendido.

—¿Vulnerable?

—Beca de alimentos, útiles, uniformes y transporte.

Me

(Continúa leyendo en la siguiente página)

reí por puro nerviosismo.

—Debe haber un error. Yo mando entre cuarenta y cincuenta mil pesos al mes a mi madre.

La profesora dejó de respirar por un instante.

—¿Cada mes?

Saqué mi celular.

Le enseñé transferencias de cinco años.

La mujer se quedó mirando la pantalla y luego me miró a mí.

—Entonces tenemos un problema muy serio.

Me llevó hasta un salón de estudio donde Mariana hacía tarea.

Desde la