CAPÍTULO 2: A LAS SEIS DE LA MAÑANA, TODO EL PUEBLO DESCUBRIÓ EL SECRETO DE MI PADRE

finalmente bajó de su terraza.

Caminó hasta la cerca con su taza de café en una mano y una expresión incómoda en el rostro.

El inspector lo vio acercarse.

—Señor Brent, buenos días.

—Buenos días.

Brent miró a mi padre y después a las personas que todavía recogían las últimas verduras.

—Yo presenté la queja —dijo.

Papá asintió.

—Lo sé.

—Pensé que el terreno estaba descuidado. Desde mi terraza se veía desordenado. Había cajas por todas partes y personas entrando y saliendo.

—Comprendo que pueda parecerte así.

Brent frunció el