CAPÍTULO 2: A LAS SEIS DE LA MAÑANA, TODO EL PUEBLO DESCUBRIÓ EL SECRETO DE MI PADRE

le perteneciera exclusivamente.

Lo veía como algo que debía compartir.

Y quizá por eso había conseguido mantenerlo vivo durante tantos años.

El lunes siguiente, el inspector llamó para informar de que la revisión seguía en marcha.

El condado necesitaba comprobar algunos aspectos de la zonificación y del mantenimiento de las estructuras. La labor comunitaria de mi padre no lo eximía automáticamente de las normas, pero tampoco justificaba exigir la eliminación completa del huerto sin evaluar las circunstancias reales.

Papá entregó la documentación que tenía y aceptó corregir algunos detalles menores