que pueda compartir, Erik.
Mi padre sonrió.
—Entonces has venido al lugar correcto.
Y mientras la mujer comenzaba a llenar su bolsa, comprendí que el huerto había sobrevivido no porque mi padre hubiera ganado una discusión, sino porque finalmente alguien se había detenido a mirar más allá de las apariencias.
A veces, lo que una persona llama desorden es, para otra, una fuente de esperanza.
A veces, lo que parece demasiado para una sola persona es exactamente lo que hace falta para ayudar a muchas.
Y a veces, la mejor