“Ninguna mujer ha logrado conquistar a mi hijo en siete años, y mucho menos lo hará una obrera con una niña”, me dijo su padre antes de ofrecerme dos millones de pesos.

—Sí.

Se sentaron a la mesa de la cocina.

—¿Por qué cargaste con todo eso sola? —preguntó Alejandro.

Valeria bajó la mirada.

—Porque creí que si me alejaba, te evitaría problemas con tu padre.

—No quiero que renuncies a lo que sientes para protegerme.

—Es lo que he hecho toda mi vida. Resolverlo todo sola.

Alejandro tomó su mano.

—No quiero convertirte en alguien dependiente de mí. Quiero que puedas contar conmigo cuando lo necesites.

Valeria comenzó a llorar.

—Tengo miedo, Alejandro.

—Yo también.

—¿Y si volvemos a equivocarnos?

⏬ Continua