las citas a ciegas para cuando vuelva.”
Después añadí:
“Que tengan buen carácter.”
Pensé unos segundos.
“Y si además tienen abdominales, mejor.”
Sonreí.
No sabía que Ethan estaba detrás de mí.
Ni que acababa de leer el mensaje reflejado en el espejo del pasillo.
Tampoco sabía que aquella misma noche abriría mi armario, encontraría la mitad vacía y comprendería por primera vez que yo no estaba intentando asustarlo.
Realmente me iba.
Parte 2
—¿Con quién estabas escribiendo?
Su voz sonó detrás de mí.
Bloqueé la pantalla.
—Con mi madre.
Ethan