entregar mi dirección.
Él era el presidente.
Podía conseguirla.
Pero no lo hizo.
Esto lo supe mucho después.
Esa fue quizá la primera decisión correcta.
Llamó a mi mejor amiga.
—¿Dónde está?
—No voy a decírtelo.
—Soy Ethan Sterling.
—Y yo soy la persona que vio llorar a Nora en mi boda cuando agarró el ramo.
Silencio.
—¿Lloró?
—Durante veinte minutos.
Ethan colgó.
Después llamó a mi madre.
Ella contestó.
—¿Dónde está Nora?
—Lejos de ti.
—Señora Bennett…
—No.
—Necesito hablar con ella.
—Tuviste tres años.
—Esto es entre ella