La tercera vez que aplazó nuestra boda, renuncié, vendí todo lo que me había regalado y volví al pueblo… un mes después, mi exjefe estaba recorriendo medio país buscándome

de Mary?

—Sí.

—Nunca la he visto.

También mentira.

Mi madre había avisado a todos.

—Si llega un hombre demasiado guapo con cara de funeral, nadie sabe nada.

El pueblo cooperó.

Ethan regresó a la ciudad furioso.

Después dejó de mandar mensajes amenazantes.

Comenzaron otros.

“No voy a obligarte a volver.”

Una semana después:

“Solo quiero saber que estás bien.”

Después:

“No preguntaré dónde estás si respondes con un punto.”

Yo seguía sin encender el teléfono.

Un mes después, mientras mi madre y yo desayunábamos, llamó un número desconocido al