La tercera vez que aplazó nuestra boda, renuncié, vendí todo lo que me había regalado y volví al pueblo… un mes después, mi exjefe estaba recorriendo medio país buscándome

Levanté la cabeza.

Mi corazón se detuvo.

Ethan.

Dos meses.

Había imaginado aquel encuentro muchas veces.

En algunas versiones corría hacia él.

En otras lo golpeaba.

La realidad fue mucho menos cinematográfica.

Solo dije:

—¿Qué haces aquí?

Ethan me miró.

Durante varios segundos no respondió.

Después:

—Te encontré.

Aquella frase me enfureció.

—No soy un objeto perdido.

Cerró los ojos.

—Mala elección de palabras.

—Sí.

—Vine a hablar.

—No quiero volver.

—No te lo he pedido.

—Todavía.

—No voy a hacerlo.

Eso me sorprendió.

Lucas se alejó discretamente.

Ethan lo