“Vi que Raíz Clara entró en dos cadenas regionales. Felicidades.”
Respondí:
“Gracias.”
Nada más.
Dos semanas después:
“Mi madre pregunta por ti. Le dije que no tenía derecho a darte su número sin preguntar.”
Me quedé mirando la pantalla.
Eso sí era nuevo.
Respondí:
“Puedes dárselo.”
Su madre me llamó.
—Nora.
—Señora Sterling.
—No me llames así. Me hace sentir vieja.
Sonreí.
—¿Cómo está?
—Enfadada con mi hijo.
—Eso parece un problema de familia.
—Precisamente.
Silencio.
—Él me contó.
—¿Todo?
—Incluido el preservativo.
Me tapé la cara.
—Dios.
—Lo crié