La tercera vez que aplazó nuestra boda, renuncié, vendí todo lo que me había regalado y volví al pueblo… un mes después, mi exjefe estaba recorriendo medio país buscándome

habrías quedado.

—Sí.

—Y probablemente habríamos sido infelices después.

Eso me sorprendió.

—¿Por qué?

—Porque yo habría cedido por miedo.

Me miró.

—Pero sin aprender nada.

Tenía razón.

Una boda no habría arreglado el problema.

Solo lo habría escondido.

Terminamos la botella lentamente.

Antes de dormir Ethan me preguntó:

—Si pudieras volver atrás, ¿volverías a irte?

Pensé en todo.

El pueblo.

Raíz Clara.

Lucas.

Mi madre.

Los meses sola.

El barro.

El reportaje.

Ethan llegando con zapatos destruidos.

La terapia.

Nuestro segundo comienzo.

Nuestra hija.

—Sí.

Su cara cayó.

Me