LA CRIÉ COMO SI FUERA MI HIJA… Y CATORCE AÑOS DESPUÉS LA ENCONTRÉ BESANDO A MI MARIDO EN EL AEROPUERTO

con una firma atribuida a mí.

Me lo mostró.

Lo reconocí de inmediato.

Se parecía mucho a mi firma.

Pero yo no había firmado aquella página.

—¿Estás segura? —preguntó Olivia.

—Completamente.

—Entonces debemos impugnarla por los cauces correspondientes. Una comparación pericial puede ser necesaria.

—¿Puedo perder mi participación en la empresa?

—No podemos prometer el resultado antes de revisar todo, pero hay mecanismos para proteger tus derechos. Y si alguien falsificó tu firma, eso es mucho más grave que una discusión entre esposos.

Permanecí en silencio.

Después pregunté:

—¿Puedo divorciarme