diente.
No estuvo cuando tuvo neumonía a los cuatro años y yo pasé tres noches sentada en una silla de hospital, contándole historias para que no llorara.
No estuvo cuando Noah preguntó por primera vez:
—Mamá, ¿por qué los demás tienen papá?
Esa noche yo le respondí:
—Porque cada familia tiene una forma distinta. La nuestra somos tú y yo.
Noah aceptó la respuesta.
Yo lloré en el baño con el grifo abierto para que no me oyera.
—Emily.
La voz de Alexander sonó detrás de mí.
Noah estaba a