Los investigadores tienen cuidado de no atribuir pensamientos humanos al comportamiento animal sin pruebas.
Un reencuentro como este no nos permite saber con precisión qué recuerdo estaba experimentando el gorila.
Pero el reconocimiento puede adoptar muchas formas.
Una cara conocida.
Una voz.
Un olor.
Un patrón de movimiento.
Una asociación emocional.
No requiere que el gorila recuerde cada detalle del rescate, como lo haría un ser humano al recordar un suceso de su infancia.
Puede que simplemente recordara a María como alguien asociada con la seguridad.
Para ella, esa posibilidad