Dos presas que aterrorizaban a toda la prisión le arrojaron un cubo de agua sucia a una joven recién llegada. Se burlaron de ella, convencidas de que no se atrevería a responder. Pero pocos minutos después, la muchacha hizo algo que las dejó paralizadas de miedokara.

identificar a la responsable.

Lauren había descubierto el pendiente mientras realizaba sus labores de limpieza. En lugar de tirarlo, decidió conservarlo porque recordaba perfectamente haberlo visto antes en la oreja de Martha.

—¿Qué pretendes hacer con eso? —preguntó la mujer.

Esta vez, su voz ya no sonaba arrogante.

Lauren se acercó al dispositivo de aviso y pulsó el botón para solicitar la presencia de los funcionarios.

—Estoy cansada de ver cómo os aprovecháis del miedo de las demás. Creéis que podéis hacer cualquier cosa sin consecuencias.

Apenas transcurrió un minuto