Dos presas que aterrorizaban a toda la prisión le arrojaron un cubo de agua sucia a una joven recién llegada. Se burlaron de ella, convencidas de que no se atrevería a responder. Pero pocos minutos después, la muchacha hizo algo que las dejó paralizadas de miedokara.

figura importante dentro de la prisión.

Simplemente volvió a su rutina.

Aquella tarde estaba otra vez fregando el mismo pasillo donde la habían humillado.

Sin embargo, algo había cambiado.

Las mujeres que antes la miraban como una recién llegada indefensa ahora la observaban con un respeto que nunca había solicitado.

Cuando pasó frente a la celda de la anciana a la que había ayudado en el comedor, esta se acercó discretamente.

—Sabías que terminarían cometiendo un error, ¿verdad? Por eso esperaste sin enfrentarte a ellas.

Lauren dejó de mover la