brujería oaqueña ancestral, que podía hablar con los espíritus del viento y predecir las tormentas con días de anticipación. Otros juraban haberla visto curar enfermedades con hierbas que recogía durante las pocas horas de descanso permitidas, salvando vidas que los doctores blancos habían dado por perdidas.
Había una historia que circulaba en susurros entre los barracones. Una vez, durante una sequía particularmente devastadora, Shochitl había realizado un ritual en la oscuridad de la noche y al día siguiente comenzó a llover torrencialmente. Nadie sabía si era verdad o simplemente el