a sus hijos, era buscada por mujeres de pueblos vecinos por sus conocimientos de medicina tradicional que salvaban vidas regularmente. Sus hijos crecían fuertes y orgullosos de su herencia mixta, en lugar de avergonzados por ella, educados tanto en las letras que Alejandro les enseñaba como en las tradiciones zapotecas que Schochitl transmitía con orgullo feroz.
Cristóbal, el mayor mostró una aptitud notable para los números y las letras desde temprana edad. A los 16 años, con el apoyo de sus padres, que ahorraban cada peso que podían sacrificando comodidades