Todos lo creían estéril… pero en 1859 su destino cambió cuando fue entregado a una esclava indomable

le enseñó a leer usando los pocos libros que había memorizado durante su educación forzada, trazando letras en la tierra del barracón con un palo puntiagudo. Primero su nombre, X O C H I T L. Cada letra cuidadosamente formada. Los ojos de ella brillaban con algo parecido al asombro cuando finalmente pudo escribir su propio nombre, algo que los captores que la habían arrancado de su hogar jamás se molestaron en enseñarle.

Ella le enseñó las antiguas tradiciones de su pueblo, cómo leer las estrellas para predecir el clima